Etapa 1

Montevideo - Mercedes (Uruguay), Martes 8/01/2002

 

La primera etapa se disputó dentro del territorio uruguayo, finalizando la misma en la ciudad de Mercedes, cerca de la frontera argentina. Ya que yo iniciaría mi participación en el raid  recién a partir del día siguiente, cuento aquí con fragmentos del texto elaborado por Leonardo Correa Luna, quien también decidió escribir sus memorias del viaje con la ayuda de varios de nuestros compañeros.

Ya conté en la introducción que debí sortear varios problemas para llegar al comienzo de este viaje. Bien, del otro lado del Río de la Plata las cosas no andaban sobre rieles... dos Isettas se habían fundido poco antes de comenzar el Raid y debieron ser reparados a último momento. Otro estaba apenas terminado, sin haber funcionado durante mas de diez años. Incluso la Kombi del matrimonio Olivera (Euverfil y Angélica) había sufrido daños de consideración en su motor y debió ser reparada poco antes de la partida.

Pero bien, allí estaban en la ex-Estación Central de Ferrocarril de Montevideo. Familiares, amigos y algunos medios de comunicación se hicieron presentes. Los protagonistas : El ya mencionado Leonardo, Ariel Canedo (mentor de la idea y “presidente de facto del grupo”, a decir de Leonardo), Fernando Otte, Juan Pozzi (quien había viajado desde Florida esa misma madrugada), Jorge Alberti, Juan René Delger y Hernán Martínez, con su padre Fernando y su amigo Wilson al mando del poderoso Chevrolet Montecarlo, un verdadero taller rodante que nos apoyó durante todo el viaje.

La caravana partió a las 9 de la mañana  y a poco de arrancar se sucedieron los problemas mecánicos. Al principio, Ariel tuvo problemas con su carburador, y poco después repitió Hernán Martínez.

Poco a poco, sumando retrasos, la caravana avanzaba sobre las rutas de la hermana República Oriental. Luego el turno para los problemas mecánicos fue para el Dr. Delger, para variar también su carburador recibía poco combustible, un problema que se repetiría con todos los integrantes de la caravana.

Más atrás se encontraban los Martínez dado que Hernán ya estaba dando las primeras señales de problemas en su motor. Leonardo a esa altura despotricaba por el alto consumo de su Isetta, problema éste que sería luego solucionado gracias a la intervención de Juan Pozzi.

El calor arreciaba en esos momentos, a esa altura debían ser como las 3 de la tarde. Hasta ese momento, sólo 60 kilómetros se habían recorrido en seis horas de viaje. Aún faltaban 140 Km para Mercedes y haciendo una extrapolación al total de kilómetros por recorrer, el fin del Raid se hacía inalcanzable.

El ritmo de la caravana empezó luego a mejorar y el número de fallas a disminuir. La marcha había mejorado notablemente con menos fallas y ayudados por el hecho de que la temperatura iba disminuyendo a medida que atardecía.

En el momento en que la moral estaba creciendo y la caravana iba más relajada y disfrutando el viaje, sucedió el primer problema grave del grupo. El Isetta de Hernán dijo “no va más”, evidenciado por una amplia humareda blanca y un ruido similar al de una batería en un concierto de rock. El problema era en el cigüeñal. Se procedió a enganchar el “huevo” al Chevrolet Montecarlo y llevarlo de arrastre hasta Mercedes para analizar mejor la situación y ver si se podía conseguir un motor de repuesto en Argentina, de hecho yo tenía mi motor de repuesto acá, listo para ser llevado al punto de encuentro en Solís y estudiar la posibilidad de hacer el cambio allí.

Y al fin Mercedes, eran las 10 de la noche ya y el grupo llegaba cansado y un poco desmoralizado con la suma de pequeños y grandes percances sufridos. Pero mucha gente los estaba esperando allí y apludió el paso de los Isettas con mucho entusiasmo. Los orientales se alojaron en un Club del lugar donde pudieron dormir y reponer fuerzas. Un poco a los tumbos, otro poco con alegría y esperanza, la primera etapa estaba cumplida.

 

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